Cuando el maestro se enfrenta a la realidad de un grupo de estudiantes, descubre en cada uno de ellos particularidades, saberes y necesidades que hacen de ellos un mundo diferente, por lo tanto se hace indispensable vincular al proceso educativo los saberes previos de los estudiantes y diagnosticar cuales son sus fortalezas y debilidades para así atender a estas de forma pertinente sin pretender homogenizar el grupo.
Es entonces el desarrollo de proyectos una estrategia que permite flexiblizar la enseñanza y atender a las necesidades individuales en la medida que hace posible que los estudiantes marchen a su propio ritmo, de acuerdo a sus capacidades, sin discriminación, con el único objetivo de hacerlos parte de un proceso educativo pensado en ellos y para ellos.
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